El consentimiento como eje (reforma de 2022)
La reforma de 2022 reordenó los delitos contra la libertad sexual situando el consentimiento en el centro: solo hay consentimiento cuando se manifiesta libremente. La figura de la agresión sexual (art. 178 y siguientes) pasó a englobar conductas que antes se calificaban de otro modo.
Ese marco hace que la prueba sobre el consentimiento, el contexto y las circunstancias sea determinante, y que la defensa deba construirse con especial rigor técnico.